Bueno
en este caso, nos tendríamos que hacer otra pregunta...¿Cómo
disfrutan ahora los niños? la forma de divertirse es diferente,
nuestros padres no se divertían como nosotros lo hicimos y los
chavales de ahora también lo harán de otra manera, pero con las
nuevas tecnologías, que les hacen quedarse horas y horas
pegados a un aparatillo electrónico (de alto valor en el mercado,
pero un bajo coste de recreo colectivo) no se muy bien como saciaran
esas ganas locas que los niños de mi generación solíamos tener de
distraernos en las calles y parques del pueblo o ciudad, con el resto
de los amigos. Esas risas infinitas, los juegos en grupos, que
normalmente conllevaba que alguno se "picara", abandonara y
se acabará. Fueron buenos años.
Lo
que quiero decir, es que ¿por qué ahora siendo más mayores no
disfrutamos de cada momento que nos ofrece la vida para compartirlo
con la gente que apreciamos y queremos? Si no que, nos encadenamos a
malos vicios, ya pueda ser estar todo el día con el teléfono móvil,
como otros de mayor gravedad, las drogas, el alcohol, entre otros
importantes. Todo eso hace que nos aislemos, que dejemos de compartir
nuestro tiempo, con la familia, amigos, compañeros... Esos son los
importantes, los que te ayudan a desconectar de la rutina y de una
vida rodeada de estrés. Hace falta más comunicación y menos
abusos. Sí se puede tener un móvil, o beber alcohol, pero sabiendo
que hay un límite y parar.
El
problema aparece cuando anteponemos los abusos de los malos hábitos
o de productos nocivos para nuestra salud, que compartir una buena
comida entre risas y anécdotas con los que queremos. También, se
puede optar por ampliar nuestra cultura a través de la lectura o los
viajes, entre otros hobbys que puedan existir.
Yo
tampoco voy a decir a nadie que hacer y como tiene que actuar, somos
libres. Pero sí que creo que para llevar una vida saludable y
sociable, debemos dar prioridad a ciertos elementos, que nos
endulzaran los momentos de melancolía, o en los que las cosas se
complican. Darle prioridad a un tiempo de risas. Eso hará que todo
problema que parezca de gran importancia disminuya con consejos y del
apoyo de la experiencia, que nos puedan ofrecer gente que haya pasado
por algo parecido. Viene bien hablar las cosas y reunirse, dejar de
lado enfados o broncas, que en un pasado dimos más relevancia de la
que podrían merecer. A lo que quiero llegar, es de sabios rectificar
y perdonar, lo que ayudará a que nos divirtamos y las cuestiones que
eran graves ya no lo sean, o al menos no en ese grado.
Nuestra
felicidad de niños dependía de un juguete o de que si llovía no
podríamos salir a la calle, o de terminar pronto los deberes para
salir antes a divertirnos. Ahora, en cambio, depende de poder llegar
a fin de mes, de que estudiar, donde estudiarlo, y ser mejor que otro
para poder tener un buen nivel de vida que te haga alcanzar la
felicidad, que de pequeños no nos dábamos cuenta que estábamos
disfrutando... Pero si no apreciamos cada momento que pasamos en este
mundo no servirá de nada tener un buen trabajo, una familia, un gran
hogar. Para que queremos eso, si luego no seremos capaces de
compartirlo, pues no tendremos a nadie que quiera hacerlo con
nosotros. Ya que hemos dedicado más tiempo a alcanzar el pico de la
pirámide de una vida idílica antes que un grupo de compañeros, un
amor, una familia... ¿para que?
Para nada.
Lo
único que podemos hacer es ir poco a poco logrando nuevas metas pero
con gente a nuestro lado, que nos anime a seguir y nosotros les
animemos a ellos. Así conseguiremos pequeñas alegrías que
conformaran una vida. Nuestra vida.
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